Muchos todavía recordarán la expresión “¡De dinero no habla una dama!”, proveniente de los tiempos en que los asuntos monetarios y financieros estaban prohibidos a las mujeres (“aún no se usaban personas con vagina”), exclusivos de los hombres (“hombres sin vagina”). vaginas” y mucho menos). De todos modos, había épocas en las que para abrir una cuenta bancaria una mujer casada necesitaba autorización escrita del “cabeza de familia”. Cincuenta años después del 25 de abril, dicen que es su quincuagésimo aniversario y, según las celebraciones, ¡cómo sería si no fuera…! – a veces es bueno recordar estas pequeñas cosas.
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