¿Podrá Kamala Harris convertirse en una buena presidenta de Estados Unidos? Nadie lo sabe. Ella es un signo de interrogación con 1,63 metros de altura. Su currículum como vicepresidente está borrado, y hay quienes temen que pueda mover aún más al Partido Demócrata hacia la izquierda, alejándose del esfuerzo centrista de Joe Biden. Kamala ciertamente no es comunista, como le gusta llamarla a Donald Trump, pero se ha esforzado mucho en no mostrar lo que es, centrando su estrategia de comunicación en perfiles personales y evitando entrevistas sustanciales.
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